Jorge Martínez converte a banda Ilegales nunha orquestra clásica

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jorge-ilegal-y-los-magnificos-foto-jorge-martinez-2010-la-opinionJorge Martínez, alma máter de Ilegales / Foto: La Opinión A Coruña

O cantante e guitarrista de ILEGALES, Jorge Martínez, anuncia a reconversión do grupo nunha orquestra. Malia o nome tan pouco verbeneiro, JORGE ILEGAL Y LOS MAGNÍFICOS, a banda liderada polo cantante e guitarrista asturiano será unha orquestra clásica, das de sempre, que pretende ofrecer o que, segundo el, debe achegar unha banda destas características e lonxe do envilecemento ao que están sometidas as orquestras actuais.

Hoxe na FNAC da Coruña, Jorge Martínez presenta unha caixa na que se recolle todo o gravado na historia da súa xa mítica banda, o título: 126 canciones ilegales. O 17 de abril ILEGALES despídese na sala Capitol de Santiago de Compostela.

Reproducimos a entrevista feita por Luis P. Ferreiro para a AGENDA de LA OPINIÓN A CORUÑA.

–¿Qué nos ofrecerá mañana [por hoxe] en la Fnac?

–Haremos un recorrido mediante vídeos por toda la historia del grupo, desde 1981, con unos Ilegales muy jóvenes, incluso demasiado, a un concierto en Colombia de hace un par de años. Los conciertos que hacemos en América se ven muy calientes, e incluso peligrosos, porque de hecho, lo son.

–Se dice que muchos de sus grupos teloneros en América Latina huyen ante el tipo de público que ustedes congregan.

–Siempre lo hacen. Se dan a la fuga (risas). Pero eso va en beneficio del público, porque entonces yo salgo y les digo: “Tengo una mala noticia que daros: ‘El grupo telonero ha desaparecido y no va a tocar hoy. También tengo una noticia buena, Ilegales vamos a tocar media hora más para resarciros de la no comparecencia de ese grupo” (risas).

–Están inmersos en su gira de despedida ¿Por qué pone fin a Ilegales ?

–Porque es imposible compaginar a Ilegales con mi nuevo proyecto, Jorge Ilegal y Los Magníficos. No es una disolución, es una reconversión, un sueño que venía acariciando desde hace mucho tiempo: crear una orquesta de baile, para interpretar la música que se hacía entre los años 20 y principios de los 60. Pero fue muy difícil, hubo que conseguir instrumentos de época e, incluso estéticamente, luciremos unos elegantes trajes. El objetivo es recuperar la dignidad de las viejas orquestas de baile, porque las actuales se han envilecido muchísimo: llevan música pregrabada, visten como payasos…

–¿Qué clase de canciones interpretará con su nueva banda?

–De todo tipo: boleros, chachachás, música francesa e italiana… Eso sí, la rumba y el pasodoble quedan proscritos. Son horripilantes (risas).

–Su explosión con Ilegales coincidió con La Movida. ¿Que opinión le mereció esta escena?

–Todo lo que hacían ya lo hicimos nosotros antes. No nos cogió por sorpresa, creo que los cogimos más por sorpresa nosotros a ellos (risas). Nos encontramos con un montón de gente que eran unos ineptos con sus instrumentos, mientras que nosotros estábamos muy preparados. Incluso en lo estético, a nosotros nos traía la ropa un amigo desde París, y en Madrid era todo muy de trabajos manuales, un poco grotesco. Alguna decía que quería ser un bote de Colón, y realmente lo parecía (risas). La verdad es que despreciábamos profundamente a casi todo el mundo de la Movida.

–¿No salva a nadie?

–Había cosas interesantes. Polanski y El Ardor tenía canciones que estaban muy bien, Nacha Pop también tenía varias… El grupo que más me gustaba era una banda de León que duró muy poco, llamada Los Cardíacos.

–¿Y Parálisis Permanente?

–Es un grupo sobrevalorado. Se creó una leyenda mitómana porque su cantante, Eduardo Benavente, murió muy joven. Tenían demasiada pose y demasiado poco que decir.

–¿Qué aportaron ustedes a esa escena?

–Ilegales aportó algo muy importante: la música de esa época estaba enferma de modernidad, y se desechaba todo lo anterior por pura estupidez. Nosotros reincorporamos todo ese bagaje.

–¿Era real esa imagen de grupo peligroso que proyectaban en los 80?

–Asustábamos. Lo que sucedía es que mucha gente se pasaba con nosotros, parecía que nos querían probar, y nuestra reacción era inmediata, muy violenta y muy contundente. Y muy efectiva. Corrió esa leyenda porque miembros de varios conocidos grupos quedaron seriamente magullados, pero nos llevábamos bien con mucha gente, como Siniestro Total.

–¿Son autobiográficas sus canciones?

–En 95% de los casos, sí. Son cosas construidas viajando hacia las más oscuras profundidades del yo (risas). Casi todas tienen doble  lectura: por ejemplo, Soy un macarra, que puede parecer muy tonta, pero habla de mirarse a un espejo y reconocerse en él, que es un ejercicio peligroso. Puede que no guste lo que se ve.

Podes consultar a entrevista na sección AGENDA de LA OPINIÓN A CORUÑA.

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